Durante la tarde de este martes 25 el frente que reúne a asociaciones sindicales, llevó a cabo una manifestación en el Mall Costanera Center para visibilizar a las y los trabajadores que están viviendo la desprotección del empleo en Chile.

Tras esta protesta entrevistamos a Andrés Giordano, presidente del Sindicato de Starbucks Coffee Chile y perteneciente a las agrupaciones sindicales que dieron origen a la organización de la Primera Línea Sindical, quien además nos comentó sobre la protesta de este martes en dicho centro comercial y la fundación de este movimiento.

  • ¿Puedes explicarnos con tus palabras la acción realizada hoy por el gobierno respecto a la comisión mixta?

Básicamente el Gobierno está empecinado en mantener el control sobre las políticas laborales que obviamente son de su exclusividad y lo que ha hecho hoy es, tozudamente, presionar a la comisión mixta para que apruebe una modificación a la Ley de Protección del Empleo que realmente es insuficiente, que parte del pecado de origen de dicha ley en sí misma, que obliga a trabajadores y trabajadoras a autofinanciarse un salario —muchas veces de trabajadores y trabajadoras de grandes empresas—, que costean sus propios ahorros con el seguro de cesantía, pero que además es absolutamente insuficiente porque lo que se está proponiendo, lo que el Gobierno está tratando de hacer es que se generen subsidios por el 55 % de las remuneraciones imponibles, que en la mayoría de los casos se traduce en salarios que no superan el 35 a 40 % de lo que las trabajadoras y trabajadores estaban acostumbrados a recibir y además en sectores altamente precarizados. La mayoría de quienes son víctimas de la Ley de Protección del Empleo son trabajadores de pequeñas y medianas empresas o trabajadores de grandes empresas que pagan salarios mínimos en el sector del retail o en el sector gastronómico que, por lo tanto, además no solo no están cubiertos por estas políticas de bonos y préstamos blandos que llamaron «Clase Media Protegida», sino que además ganan salarios cercanos a un mínimo que ya todos sabemos no alcanza para garantizar la salida de la línea de la pobreza de una familia promedio en Chile, por lo tanto hablar de menos del 55, 45 o 40 % de esas remuneraciones en términos prácticos significa hablar de subsidios que para una jornada completa llegan a los $150. Para los casos part-time es incluso más dramático, hemos visto casos en nuestras organizaciones sindicales de gente que está sacando pagos de 70 mil pesos, es decir, es imposible vivir. Sueldos, subsidios, montos, pagos de hambre… Suspensión laboral para nosotros significa eso concretamente, hambre, precarización y financiar en gran medida al empresariado a costa del esfuerzo y del trabajo de quienes más necesitan la ayuda en el marco de la crisis. 

  • ¿Qué los lleva a movilizarse como Primera Línea Sindical?

Precisamente el ver que no hay un actor sindical que se oponga a estas políticas laborales económicas y que además muchas de las primeras organizaciones que dimos origen a esto y que estamos en la Primera Línea Sindical, estábamos siendo brutalmente golpeados por la suspensión laboral, porque además es un golpe a las familias de los trabajadores y trabajadoras, nuestros afiliados y afiliadas, pero más golpea a las organizaciones sindicales porque además se suele aplicar por el solo ministerio, la ley, muchas veces vulnerándola, es decir, pasando por encima de lo que realmente está estipulado en la legislación, abusando de esa legislación. Existen ejemplos de denuncias judiciales donde se está tratando de resolver aquello, porque no hay mecanismos de fiscalización administrativa, entonces los del sindicato hemos tenido que recurrir a tribunales y extender este tipo de conflictos. Pero además de eso hay un daño a las propias organizaciones sindicales que básicamente quedan suspendidas también de su actuar. ¿Cómo una organización sindical fiscaliza a los trabajadores y trabajadoras que están en terreno, que no están suspendidos y suspendidas si por ejemplo sus dirigentes —y esto está pasando en todas las empresas— están siendo suspendidos y suspendidas? Las organizaciones sindicales no pueden sacar permisos colectivos para cumplir sus funciones, no están recibiendo aportes de sus socios y socias porque están suspendidos y en muchos casos las mismas organizaciones deciden no cobrar aporte sindical para no empeorar las condiciones precarias sociales y económicas que están teniendo las familias de esos afiliados, entonces es un círculo vicioso que nos obligó a articularnos en algo más fuerte para salir del área chica de la pelea con nuestros empleadores que son grandes empresas, en muchos casos como Starbucks, Mc Donalds, Burger King, Ripley, Falabella, Paris, Hites, Corona, Telepizza, entre otras, y hemos ido articulando una organización que ya además incorpora a otras organizaciones sindicales que han tenido otro tipo de problemas en el marco de la pandemia y también fruto de las políticas públicas negligentes de la administración, de la misma que tiene que ver con mantener los servicios esenciales y por eso tenemos gente del sector de la salud privada, gente de las sanitarias, gente de los supermercados como Walmart, etc.

  • ¿Cuáles crees que deberían ser las acciones a tomar inmediatamente por parte del Gobierno?

Evidentemente nosotros acá lo que sostenemos es que existía un gran número de alternativas para hacerle frente a la crisis sin trasladarle de manera tan brutal el costo a las y los trabajadores pero el Gobierno obviamente lo que viene haciendo desde mucho antes de que existiera la pandemia, es tratar de aplicar una agenda legislativa en orden de poder maximizar y tensionar la diferencia o la simetría de poder que existe entre las organizaciones sindicales o entre los trabajadores y trabajadoras y sus empleadores, y eso en el marco de la pandemia se ha ido acentuando con políticas públicas que van en la misma dirección, entonces hay un una buena cantidad de ejemplos en el mundo de protección al empleo donde se han prohibido despidos, donde se ha garantizado el subsidio de un salario que va por sobre el mínimo legal y que alcanza un 80 % de la renta y tienes ejemplos así en Italia, Nueva Zelanda, incluso en Estados Unidos y el Reino Unido, España también, una variedad de formas de proteger el empleo que básicamente tienen un prisma distinto y que está puesto en la dignidad, obviamente hay medidas que son perfectibles en todos lados, el problema es que acá en Chile es que con total descaro lo que se ha hecho es generar este traslado del costo, muy por el contrario al discurso que tenían los personeros del Gobierno durante la tramitación del retiro del 10 % de los ahorros previsionales. Ahí aparecía Karla Rubilar, el ministro Briones, la ministra Zaldívar y el subsecretario Arab, diciéndo que cómo les hacíamos pagar el costo de la crisis a las y los trabajadores desde sus ahorros. Sin embargo se trataba del 10 % de la AFP y acá nos hemos comido con hambre el 100 % del seguro de cesantía y eso no le importó un carajo al Gobierno.

Entonces nosotros lo que sostenemos es que acá primero, obviamente hay que proteger los puestos de trabajo, hay que prohibir los despidos, hay que generar ingresos suficientes para que trabajadores y trabajadoras puedan subsistir, nosotros estamos proponiendo el 80 % de la renta con un piso mínimo del salario base y además estamos diciendo que en el mediano y largo plazo esto tiene que ser devuelto por las empresas, en el caso de las grandes y quizá subsidiado por el estado en el caso de las micro, pequeñas y medianas, porque así, un préstamo forzoso de las y los trabajadores para financiar a grandes empresas o a empresas de otros tamaños que han sido afectadas por la crisis en el marco de la pandemia, muchas veces con abuso de derechos por lo tanto este préstamo forzoso y blando que nos han hecho hacerles a las empresas tiene que ser devuelto como en muchas otras ocasiones se les ha cobrado a las y los trabajadores este tipo de préstamos que se realizan en el marco de negociaciones colectivas, de huelgas, etc. Es lo que nosotros consideramos, que estos ahorros deben volver a ser propiedad ya sea colectiva o individual, deben estar ahí para que el día de mañana cuando realmente el desempleo comience a golpear, exista una cobertura real y que quizá nos obligue a repensar los mecanismos de seguridad social, incluyendo al seguro de cesantía, ¿sigue siendo prudente pensarlo desde una perspectiva individual? ¿Sigue siendo prudente mantener esas lógicas que también han sido criticadas en el sistema previsional? Yo creo que por ahí se abre una veta importante si consideramos este tipo de propuestas que vienen del mundo sindical que hace rato se está planteando la necesidad de transformar estructuralmente lo que significa la seguridad social en el país.