Además no contaban con pasaporte al momento del control de identidad.

Después de semanas de revuelo en Venezuela por el intento de golpe de Estado liderado por los Estados Unidos contra el Gobierno venezolano de Nicolás Maduro, el presidente de la Asamblea Nacional de dicho país, Juan Guaidó se autoproclamó presidente encargado del país caribeño el pasado 23 de enero.

El hecho provocó en cuestión de minutos reacciones a nivel mundial, comenzando con el reconocimiento por parte del gobierno estadounidense de Donald Trump a Juan Guaidó como presidente encargado de Venezuela. Luego fueron los gobiernos latinoamericanos afines al gobierno de Donald Trump quienes hicieron lo mismo con Guaidó.

La prensa internacional no se ha quedado atrás, y le ha dedicado un espacio importante a la crisis política en Venezuela. Prueba de ello es el caso de dos periodistas chilenos, Rodrigo Pérez y Gonzalo Barahona, quienes viajaron a Caracas a reportear para TVN en calidad de turistas, sin la acreditación que entrega a la prensa extranjera el ministerio de la Comunicación y la Información de Venezuela, y que además regula a la prensa de ese país. Esta regulación ocurre en todos los países, y en el caso chileno este rol lo cumple el ministerio de la Secretaría General de Gobierno.

Ambos estaban grabando en las inmediaciones del Palacio Miraflores (sede de Gobierno), en una zona prohibida. En conversación con La Tercera, el embajador venezolano en Chile, Arévalo Méndez, señaló que «al igual que el Palacio de La Moneda que tiene zonas de seguridad, el Palacio de Miraflores tiene zonas de seguridad establecidas que no pueden ser violadas, igual que en la Casa Blanca y la Casa Rosada. Esas medidas de seguridad fueron obviamente multiplicadas por el magnicidio frustrado contra el Presidente Maduro con un dron cargado de explosivos. Esa franja de seguridad fue violada por los dos periodistas».

Además, ambos no tenían pasaporte al momento del control de identidad, lo que viola no solo la ley venezolana, sino que la de cualquier país. Por ende, el gobierno venezolano optó por deportar a ambos chilenos, ya que se encontraban haciendo ejercicio de la profesión sin los correspondientes papeles y sin la acreditación necesaria.

Cabe señalar que el trato de los medios de comunicación tradicionales chilenos (prensa escrita, talevisión y radio) ha fomentado la desinformación y la manipulación, haciendo énfasis en una supuesta arbitrariedad de las autoridades venezolanas, y no explicando las razones que dieron lugar a la detención, y posterior deportación de los dos trabajadores de la comunicación.