La noche del pasado martes 28 de enero en las afueras del Estadio Monumental, Carabineros de Chile dio muerte al hincha de Colo Colo, Jorge Mora, arrollándolo con un camión de transporte para caballos y retirándose a la misma alta velocidad con la que llegó.

La salida del estadio después de un partido de fútbol o de cualquier evento masivo, siempre se transforma en una aglomeración y Carabineros tiene la misión de proteger a los asistentes. En ese momento, cerca de las 22:45 horas, más de 30 mil hinchas se retiraban del estadio luego del partido entre Colo Colo y Palestino.

En eso se encontraba Jorge Mora (37), hincha de Colo Colo, padre, ciudadano como cualquier otro, que al igual que muchos por estos meses dedicó parte de su tiempo a manifestarse y a luchar por un Chile más justo. Socio de Colo Colo, cuya motivación de ese día era ver a su equipo en el Monumental.

En la intersección de las calles Departamental con Exequiel Fernández, Jorge, mejor conocido como el Neko, fue brutalmente arrollado por un camión de caballería de Carabineros de Chile, quienes pasaron por el lugar, donde una gran cantidad de hinchas se retiraba del lugar, a gran velocidad. Además, un carro lanza aguas y otro lanza gases antecedieron al camión de caballos, circulando también a gran velocidad por Exequiel Fernández, con la calle repleta de hinchas que evacuaban el recinto deportivo.

Quienes transitaban por ahí trataron de ayudar, reanimarlo e incluso llevarlo a un centro asistencial. Pero la represión de Carabineros, que a esa hora hacía uso del carro lanza agua directamente a donde se encontraba el cuerpo ya casi fallecido de Neko, impedía cualquier intento por salvar su vida.

El carabinero, Carlos Martínez Ocares, que conducía el vehículo de 7.300 kilos, fue detenido y formalizado el miércoles 29 de enero por cuasidelito de homicidio. Sin embargo el 14° Juzgado de Garantía de Santiago solo decretó la medida cautelar de firma mensual y arraigo nacional con un plazo de 90 días para la investigación.

A esto se suman los dichos de la coronel de Carabineros, Karina Sosa, quien afirmó que de no retirarse de ahí el vehículo, probablemente «hoy estaríamos lamentando la muerte de los funcionarios que iban en el camión«. El argumento de la defensa del imputado fue el de un accidente de tránsito, junto con asegurar que el conductor no tenía visibilidad producto de impactos en el parabrisas, lo que fue desmentido por los mismos registros de quienes se encontraban en el lugar:

Por su parte, la jueza que llevó a cabo dicha formalización, Andrea Acevedo, emitió una serie de comentarios que provocaron polémica dados los prejuicios indicados. Señaló que existe una «carga histórica» de la Garra Blanca, que posee «una actitud no muy acorde a las reglas sociales y al estado de derecho en general». «Aquí no estamos hablando que a él (el imputado) le estaban lanzando flores o le estaban lanzando chaya, le estaban lanzando objetos contundentes… Acá a lo más hay una conducta negligente, pero negligente justificada a mi criterioHay que ver hasta qué punto hay una exposición imprudente al daño, si estaba habilitado para cruzar y por otro lado, el estado etílico, pensemos que él venía saliendo de un partido de fútbol» y «lo que hay es lo que tenemos hasta hoy, carpe diem, miremos el presente no el futuro».

Además, la misma jueza desestimó el arresto domiciliario que pedía la Fiscalía y el INDH, además de la calificación de «violencia innecesaria con resultado de muerte«, figura que por ningún motivo sería aceptada, según Acevedo.

Es por todos estos dichos que la Asociación de Magistrados cuestionó y se manifestó en contra de los prejucios emitidos por Acevedo. La presidenta de dicha asociación, Soledad Piñeiro, declaró que «la independencia necesaria para el digno desempeño del trabajo de jueces y juezas representa un valor democrático que les obliga a ajustar sus resoluciones sólo a las leyes y a los antecedentes de la causa. También impone el deber de fundamentación como herramienta que permite el control a través de recursos.

Piñeiro cerró las declaraciones señalando que «no es admisible que juzgadores utilicen prejuicios ni acudan a evaluaciones políticas, culturales o sociales personales que no sea posible desprender de los antecedentes de la causa para resolver lo sometido a su conocimiento«.

Un hombre que soñaba con un Chile más solidario, con fútbol de clubes y sin sociedades anónimas, se suma a las víctimas del sangriento listado de Carabineros de Chile, quienes en el último tiempo cegaron por completo a Fabiola Campillai y a Gustavo Gatica, quitaron la vida a Mauricio Fredes, a Abel Acuña, y a tantos otros y mutiló a cientos de personas, violó, torturó y mato a sus anchas.