La activista por los derechos humanos falleció el pasado viernes por la mañana a la edad de 93 años en el Hospital San José.

Fue durante la dictadura militar de Augusto Pinochet que inicia la historia de lucha y resistencia de Ana González.
Según cifras entregadas el 2011 por la Comisión Valech, las víctimas de violación a los derechos humanos; asesinato, tortura y desaparición, ascienden a 40.000… Dentro de esa cifra están los familiares de Ana.

El 28 de abril de 1976 desaparecieron dos de sus hijos: Manuel y Luis junto a Nalvia Mena, su esposa embarazada de tres meses. Esa misma noche el nieto de Ana e hijo de Luis y Nalvia, «el Puntito«, fue dejado cerca del barrio donde vivían.
Al día siguiente, Manuel Recabarren, esposo de Ana, salió a buscar respuestas, sin embargo, también desapareció. Todo esto a manos de la policía de la dictadura, la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA).

Es por todo esto que Ana fundó la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos y buscó incansablemente por años en hospitales, morgues y centros de detención, sin encontrar nada. 
Hizo huelgas de hambre junto a otras mujeres se encadenó al Congreso y tal como ella decía, «enfrentó la vida con ira y pena pero sin miedo ni odio«. 

Ana no volvió a ver a sus familiares desaparecidos pero su lucha aún no termina, sigue viva en cada joven que sigue pidiendo justicia.

Un nublado cielo santiaguino se unió al último adiós de Ana González en el Cementerio Católico, y a las cientos de personas que la despidieron en el mismo lugar y en las calles por donde avanzó la caravana con sus restos.

Imagen: radio.uchile.cl