Leonel Retamal es un periodista chileno que actualmente se desempeña como corresponsal para la cadena de televisión Telesur en Venezuela. En esta ocasión conversamos con él para conocer un punto de vista diferente relacionado a la prensa internacional, la diferencia entre las policías en ambos países y una visión general del conflicto en Chile.

¿Cómo analiza la prensa venezolana lo que ocurre en Chile con las protestas?

Hasta cuando me vine -el 1 de noviembre- la idea que había era de preocupación en dos ámbitos. Por un lado, por los inmigrantes venezolanos que están acá en Chile, aunque no había mucha claridad respecto a lo que estaba ocurriendo, obviamente había preocupación por eso, qué podía pasar con ellos. En segundo lugar, la preocupación iba en términos más políticos por lo que simboliza Chile. Chile es la antítesis de Venezuela, están en polos totalmente opuestos. Lógicamente lo que pasara acá iba a tener repercusiones en Venezuela tanto por lo político, que está en disputa, como por el rol que ha jugado Chile en la desestabilización de Venezuela. La visita del presidente Piñera a Cúcuta, cuando estaba todo el tema de la ayuda humanitaria que fue en febrero de este año y las declaraciones internacionales. El rol que ha tenido Teodoro Ribera, el canciller actual o el que tuvo Roberto Ampuero también y esa configuración que hay en todo el continente de la derecha y la izquierda, las alianzas de Chile con Colombia, con Brasil, incluso con Lenín Moreno en Ecuador, ahora ya no con Mauricio Macri, pero en su momento sí lo tuvo. Entonces era un factor constante de desestabilización contra Venezuela y obviamente las alianzas con Estados Unidos por parte de Chile.

¿Cómo ves tú, como periodista, corresponsal y ciudadano, el actuar de toda la institución de Carabineros?

Claramente es una institución que está muy cuestionada por la labor que han hecho, la falta de profesionalismo por un lado, de como atienden nuestros problemas y luego la derecha voluntad que tienen -y se evidencia en su forma de actuar- de herir a las personas, de suprimir el derecho a manifestación. Se ve un actuar coordinado para ese tipo de cosas, no creo que sean hechos aislados lo que uno ve en las calles, de la represión violenta que ejercen contra las personas, una institución con gente que está formada para eso. No se puede medir con la misma vara a un manifestante que a un policía: La policía está entrenada para eso, se le paga para eso, entonces debe actuar profesionalmente y si no lo hace, bueno ahí es cuando se comenten las violaciones a DDHH. Todo eso debe ser sancionado y no ha sido sancionado. Pero no es lo que yo crea, sino los informes que así lo avalan, los detalles y monitoreos de las organizaciones de DDHH, defensorías jurídicas, informes internacionales de observadores, en fin, hay mucho material que da cuenta de esa actitud poco profesional, violenta y derechamente cruel que ha tenido la policía para contener las protestas y no solo ahora, esto viene de hace tiempo, yo he cubierto muchas veces manifestaciones callejeras, las protestas del 2006, 2011, 2015, 2018, siempre uno ve que el actuar de la policía está en esa línea.

¿Consideras que hay violaciones sistemáticas a los DDHH?

Creo que ahí me remito a lo que ya han dicho las organizaciones de DDHH históricas que luchan contra la impunidad de la dictadura y es que la impunidad de ayer, genera los abusos y la violencia del día de hoy. No es de ahora solamente que uno pueda establecer estas violaciones sistemáticas de DDHH en este contexto de estallido social sino que el mismo hecho de la impunidad, la falta de justicia, las garantías que hay para los violadores de DDHH, los militares, los pactos de silencio que mantienen las pocas reformas que se han hecho a la doctrina de los militares y a la cultura en general de Carabineros también, hace que esa idea del nunca más en Chile se volviera muy frágil, y hoy las FFAA pueden volver a arremeter contra la población y hasta ahora, sin sanción. Es decir, han tenido el apoyo del Gobierno en ese aspecto, aunque los critican, dicen que hay hechos aislados, pero me remito a lo que dicen las organizaciones de que si hay violaciones sistemáticas a DDHH, lo dice también el centro de DDHH de la Universidad de Chile, investigadores que llevan años en esto, hablan de que hay una violación sistemática a los DDHH. Creo que me quedo con esa respuesta.

¿Cómo se visualiza en Venezuela el régimen neoliberal de Chile?

Hay mucho interés por lo que pase acá. También en el resto del mundo político y social, por lo que significa el modelo chileno. Es un modelo que nació acá, que tiene sus variables salvajes más radicales acá, cosas que ni siquiera se hacen en Estados Unidos, entonces este que era el modelo que parecía que iba a funcionar bien -aunque la sociedad venía diciendo hace años que no funcionaba bien-, colapsó y eso genera un efecto dominó en el resto de Latinoamérica y en el resto del mundo que se verá seguramente en los procesos electorales que están en curso o los que van a venir y esos rayados que están ahí en la calle que dicen que «el neoliberalismo nació en Chile y va a morir en Chile«, hace mucho sentido hacia afuera por proyectos que están en disputa. América Latina es un continente que está en disputa entre proyectos independentistas y proyectos de neocolonialismo de Estados Unidos sobre el continente, el curso de lo que pase acá va a marcar los próximos años también, es decir, no es solamente Chile, hay mucho en juego en esto y para Venezuela que esta en disputa hace ya 20 años contra Estados Unidos, obviamente va a tener repercusiones en ellos también. O los fortalece, o puede provocar una oleada de mayor inestabilidad para Venezuela.

¿Qué te ha parecido la cobertura de la prensa en Chile?

Ha sido bien complicado. Yo soy parte del Colegio de Periodistas y nosotros monitoreamos frecuentemente con mucha preocupación lo que pasa ahí, la criminalización que hay, la falta de resguardo de la identidad de las personas, la constante toma de vocería de Carabineros como fuente oficial, sin contrastar, o el uso banal de algunas historias o la tendencia a generar escenarios que no son como escenarios de normalidad o escenarios de vandalismo, sin atender a las razones de fondo y creo que no es que lo diga yo, sino que todo el periodismo está bajo la lupa de la gente hoy en día, se nos exige mucho estando en la calle, nos exigen que digamos la verdad, que contextualicemos, que estemos del lado de la gente y creo que esa es la labor del periodismo, el periodismo no puede estar del lado del poder, siempre tiene que estar del lado de los que están siendo abusados por el poder, entonces creo que ahí yo no me pierdo y la prensa chilena ha tenido un triste error muchas veces tratando de justificar acciones en una falsa idea de objetividad. La objetividad en el periodismo no existe y eso es un debate académico que ya está bastante cerrado. Este tiempo ha sido de mucha exigencia para la prensa este tiempo pero también de mucha decepción, la gente nos mira con desconfianza a los periodistas.

¿Qué opinan los ciudadanos venezolanos de lo que ocurre en Chile?

Estando allá en Venezuela en las tres primeras semanas del estallido en Chile, la gente me miraba y me preguntaba «bueno, ¿y qué pasa en Chile?». Yo les decía que no sabía realmente, nadie vio venir esto, o de la forma en la que ocurrió mas bien. Nosotros siempre estábamos cubriendo este tipo de manifestaciones; No + AFP, educación, salud, problemas del agua, de la vivienda, en fin, un montón de cosas que explotaron todas juntas ahora pero ahí uno tiene que empezar a explicar que Chile es una casa muy bonita por fuera pero que no tiene nada por dentro o está todo roto. Usando esa metáfora la gente entendía y mas o menos le quedaban claras las razones de lo que está pasando en Chile, porque para ellos, y por eso hay tantos venezolanos acá, les parecía la segunda Miami o el segundo Estados Unidos. Claro, obviamente Estados Unidos tiene muchos problemas sociales que también están ocultos bajo un manto de abundancia y una capa de barniz de que todo funciona bien, pero acá hizo colapso y también les sorprendió mucho la violencia, el estallido así «enrabiado» que tenía la gente contra todo el modelo y yo les trataba de explicar que son años de abuso, de pasarla mal, de no ser escuchados, de no ser partícipe de nada y eso les va haciendo sentido, el autoritarismo en Chile está muy presente en todo, en la calle, en todos lados y eso en Venezuela no se ve. Venezuela es un país que en lo cotidiano es mucho mas libre que Chile y eso la gente tampoco lo entiende mucho, no ven esa diferencia entre Chile y Venezuela en ese aspecto por lo menos.

Al cubrir, ¿te ha tocado vivir o ver alguna situación de violencia por parte de FFEE?

Sí claro. Yo antes trabajaba en un canal internacional también, HispanTV de Irán y siempre mostraron la calle. Antes también, trabajando en El Ciudadano, siempre he estado cubriendo protestas sociales y siempre ha sido así el actuar de Carabineros. Contra los estudiantes es algo que raya lo macabro, no sé, el nivel de violencia contra estudiantes, contra niñas, jóvenes de 15 o 12 años, mujeres, siempre hemos visto eso, además, a mi mismo me tomaron detenido el año 2016 por estar cubriendo una manifestación. Me querían acusar de agresión contra ellos. Lo que hemos visto ahora obviamente rompe todos los patrones por el nivel de violencia, por las mutilaciones, por los muertos, por los heridos, por las torturas, por la violencia sexual, son muchos factores reunidos concentrados ahora en estas movilizaciones pero que ya se venían arrastrando hace tiempo. La reforma a Carabineros es urgente, no me atrevo a decir una disolución o qué, pero es necesario hacer una reforma profunda a esa institución. No es de ahora solamente el irrespeto que hay con los DDHH.

¿La policía en Venezuela actúa como Carabineros de Chile?

Es complicado. Yo no llegué a vivir episodios así allá, solo me tocaron dos episodios de manifestaciones, el 23 de enero y después un par más. Allá los parámetros son un poco distintos, porque allá se trató de asaltar militarmente un cuartel policial el 20 de enero de este año, eso provocó una oleada de manifestaciones que terminaron el 23 de enero con la autoproclamación de Juan Guaidó. A mi me pareció, estando en la calle, cubriendo eso, que la policía de Chile es mucho más brutal, los gases en Chile son mucho más tóxicos, el guanaco es mucho más artero para golpear con el chorro a las personas y si bien allá hay otros elementos como un poder de fuego (de armas letales) que no se ve en Chile, no me pareció el tratamiento como el de Chile. Siempre son un poco odiosas las comparaciones porque los contextos son muy distintos y la policía allá se reformó en el periodo de Chávez, por lo que es una policía que sí tiene formación en DDHH, la cosa cultural también es distinta, hay más factores que están ahí operando, pero no me tocó. Y lo otro que yo vi un 30 de abril, fue mucho poder de fuego, allá había insurrección armada contra el ejército cuando fue el intento de golpe de estado, habían armas, metralletas en la calle y todo eso, entonces era un escenario distinto mezclado con protestas sociales, además son cosas difíciles de comparar realmente.