El pasado 21 de junio se celebra el séptimo aniversario de la fundación del primer Sindicato del Canal del Fútbol y desde acá quisimos celebrarlo entrevistando a trabajadores y trabajadoras que han participado en la fundación y desarrollo del Sindicato para convertirlo en lo que es hoy.

El primer entrevistado es Juan Carlos «Caco» Villalta, primer presidente del Sindicato quien nos comentó acerca de su trayectoria sindical y de su experiencia presidiendo el primer sindicato del Canal del Fútbol.

¿A raíz de qué nació tu motivación por participar en la directiva del Sindicato?

Una de las razones es que siempre he tenido un interés por la cosa gremial y por preocuparme de los problemas de la empresa donde uno trabaja. A los 20 años mi primer trabajo gremial/sindical fue ligado al personal del Banco Osorno y La Unión, y teniendo 21 años tuve que viajar a Osorno —donde estaba la sede del banco— a hacer un convenio colectivo, porque cuando no hay sindicatos el delegado del personal es el que hace de ministro de fe. Más adelante trabajé en la Empresa Metropolitana de Obras Sanitarias como abogado y fui presidente del Sindicato de Profesionales e integré el Comando Único de Trabajadores en el cual había una Coordinadora de los Sindicatos Obreros de Empleados y Profesionales, a la que le tocó participar mucho en la época de la privatización, respecto a la cual, la historia no se escribió bien y todos creen que la privatización fue una cosa de la dictadura —lo que es cierto— pero estaba muy metida y siempre ha estado metida en estos negocios turbios, la Democracia Cristiana, y todavía tienen participación.

Después entré al Canal del Fútbol y por ahí alguien me dijo que sería interesante que se metiera un rostro… y no dudé en hacerlo y en una asamblea bastante discreta diría yo, en un departamento, no recuerdo la calle… había gente votando, me dio mucho gusto. Participé y fui elegido presidente gracias al apoyo que me dio Fernando Castro al que siempre le digo Clotario Blest, que es un muy buen dirigente, muy preocupado de todas las actividades sindicales y de enfrentar los abusos. La otra razón que me motivó a involucrarme sindicalmente en CDF fue que en el área en la que estaba yo, producción (y creo que todavía subsisten algunos) era un área muy impertinente, muy fragmentadora y muy abusiva. 

¿Cuáles crees que fueron los logros más importantes durante la gestión de la que fuiste parte?

Creo que lo más importante fue la realización de la nueva negociación colectiva, pienso que fue una buena negociación para los tiempos que corrían, la empresa venía saliendo de déficits —porque fue deficitaria en un principio—, y gracias a la gestión que siempre reconocí yo de Claro y el aporte de los trabajadores —evidentemente— que muchas veces postergaron sus legítimas expectativas económicas, salió adelante la idea y cuando ya se concretó, era el punto en que se merecía un convenio colectivo mucho más potente, más robusto. No se logró todo lo que se quería pero se luchó bastante y se establecieron algunas bases que creo que todavía se mantienen.

¿Qué fue lo más grave que recuerdas de tu experiencia en el Sindicato?

Siempre para los sindicatos lo más grave es cuando comienzan a despedir gente pero creo que hubo un grado de exageración, pienso yo, de una parte de la empresa que se sentía muy herida, muy dañada, muy perseguida por la forma que se le trataba, que era el área de prensa. Ésta es un área muy difícil, yo siempre he sostenido, quizás por mi formación de reportero de a pie, por así decirlo, ya que cuando las circunstancias eran otras yo me quedaba hasta las 2, 3 de la mañana, no habían horas extraordinarias, andaba en micro, no me ponían taxi, no me daban bonos, etcétera, me crié en la escuela del sacrificio, entonces yo notaba cierta comodidad en algunos periodistas que todavía están y mi experiencia me decía que no iban a triunfar en la medida en que no se sometieran a horarios… el periodismo no tiene horarios, entonces ahí hubo una especie de antipatía que generé en algunos, eso era obvio y además de que cuando Rodrigo Garcés y Urzúa llegaron, venían con el estigma de ser —sobre todo Rodrigo por el escrito del libro de Claro— muy apatronados, a mi me pareció que era un buen periodista pero creo que no entendió nunca la buena relación humana, porque él es muy «autista» respecto a la socialización y por eso se producían ciertos enfrentamientos.

Consideré dar un paso al costado cuando echaron a algunas personas. Cuando yo quería conseguía que no se les despidiera por una conversación directa con don Jorge Claro. Ellos siguieron igual adelante e hicieron una conferencia de prensa en el Colegio de Periodistas donde participa el partido que nunca deja de participar en los asuntos sindicales cuando quiere sacarle provecho, que es el Partido Comunista, entonces ahí yo dije no, no es mi hábitat, yo no saco los problemas de la empresa hacia afuera y me fui alejando y noté que el sindicato se estaba politizando un poco, es bueno tener relaciones políticas con todos los partidos, pero no me parece la ideologización lo más pertinente. No lo es Fernando en todo caso, el actual presidente del Sindicato, pero habían otros que se apuraban al carro y ahí decidí salirme.

Cosa curiosa, en el Canal 13 han despedido a 200 trabajadores, en Canal 7 como a 200 más, en Megavisión a unos 150 y yo jamás he visto una carta de los sindicatos, de los comandos, de todos los trabajadores de la televisión reclamando por los despidos ni tampoco la he visto para reclamar los despidos que ocurrieron en el Canal del Fútbol. Personalmente tampoco recibí una carta del sindicato diciéndome que lo lamentaban y que me defendían, sin embargo a 2 o 3 personas que eran conflictivas las despidieron y dieron motivos algunas de ellas para que las despidieran, yo creo que a veces se hace una defensa más allá de lo que es deseable, es decir, el espíritu corporativo sindical muchas veces debe cerrar los ojos y debe entender que la gente es despedida y hay buenas razones para que se despidan.

Ahí se gestó una posibilidad de censura en mi contra y consideré que terminar mi carrera sindical con una censura no era noble, no era digno y no me lo merecía, entonces di un paso al costado con una carta que produjo mucho malestar no en el Sindicato sino que en las bases. En la carta yo le decía al gerente de recursos humanos y al gerente general que no habían cumplido su palabra porque despidieron a dos personas, mal despedidas, porque hicieron declaraciones en una reunión que era privada con recursos humanos en la cual se dijo que no se iban a tomar represalias y sin embargo se tomaron represalias. Tengo todo eso guardado y archivado por si alguien quiere salir al encuentro a decirme que estoy mintiendo. 

¿Qué le diría a ese gran porcentaje de trabajadores de Chile que no está sindicalizado?

A mi me gusta la libertad sindical, yo luché mucho para que la gente se afiliara, porque el sindicato tiene que tener una base, ¿no? Pero una vez caminando, no nos interesa tanto que sean menos o más y yo creo que el sindicato mientras más participativo sea, mientras más acoja, mientras menos se politice, puede abarcar cosas que son gremiales genuinamente y puede obtener muchas más cosas a veces. No me gusta obligar a que la gente se sindicalice, pero debe estar bien fortalecido en un principio, como ocurrió, hicimos una buena campaña para que se sindicalizaran, yo recorrí todas las unidades pidiendo que se sindicalizaran. En el primer pliego había que tener robustez en cuanto a cantidad de gente que estuviera inscrita, se logró ese objetivo pero después ya que se incorporen más o menos no me interesa, no es relevante.

Por otro lado, entrevistamos a Roberto Celedón, abogado de derechos humanos, torturado y exiliado político, quien ha asesorado al sindicato desde el año 2013.

¿A raíz de qué nació tu motivación por participar como abogado del Sindicato?

He prestado colaboración profesional a muchos sindicatos del área de la televisión. Era un sindicato nuevo y tenía su primera negociación. Es un trabajo en equipo, donde uno juega un rol pero el peso fundamental lo llevan los dirigentes y los trabajadores. Me encontré con personas excelentes de gran calidad y capacidad.

¿Cuáles crees que fueron los logros más importantes durante la gestión de la que fuiste parte?

Después de lo mencionado anteriormente se produjo algo inesperado, la venta del canal. Era un escenario nuevo e incierto. Trabajamos juntos con todos los trabajadores para definir el que hacer. Las alternativas se fueron aclarando y quedaban dos opciones. El Sindicato tuvo que definirse entre ellas y todo indica que eligió bien.

¿Personalmente, cuál crees que es la importancia de apoyar de la manera en que lo haces a un sindicato?

El Sindicato ha sido fundamental no sólo para los trabajadores sino que creo que también para la propia empresa. Se ha construido una relación leal, franca, de mutuo respeto con los ejecutivos de ayer y de hoy. Son dirigentes con visión amplia, con mucha consciencia sobre la dignidad de los trabajadores y conocen bien la organización interna del trabajo y el aporte concreto de cada trabajador. Eso es muy valioso porque la palabra, la opinión que se da tiene un peso real.
Son dirigentes sinceramente preocupados por sus socios. Hace poco falleció un socio en un accidente y es muy emocionante ver la solidaridad con la familia y que ella sienta que tienen en el S indicato un apoyo cierto. En este caso, se trabajó en conjunto con la empresa y la Abogada de CDF y eso nos habla de que la humanidad está primero.

¿Qué es lo más importante que destacas de tu experiencia con el Sindicato?

Hay una relación horizontal con profundo sentido de la dignidad de cada cual. El Sindicato siempre ha apoyado al socio activo como a aquel trabajador que deja CDF.
Es admirable como han enfrentado un tiempo tan complejo sin fútbol que es el objeto del canal. Vienen nuevos tiempos y debemos hacer de este pedazo perdido del planeta una comunidad fraterna y justa, libre de discriminaciones.

Finalmente, de la directiva historia del Sindicato entrevistamos a Daniela Osorio quien fue dirigenta de la primera generación de directivos del Sindicato de CDF.

¿A raíz de qué nació tu motivación por participar en la directiva del Sindicato?

Mi principal motivación fue buscar una instancia de participación representativa de los trabajadores. Justo en ese tiempo se estaban dando varios casos de acoso laboral que no estaban siendo canalizados por ningún lado. En ese contexto se gesta una suerte de sentimiento de justicia que nace precisamente de la carencia de una defensa frente a los abusos.

¿Cuáles crees que fueron los logros más importantes durante la gestión de la que fuiste parte?

Los logros más importantes sin duda fueron primero la cantidad de socios que logramos para la primera conformación del sindicato, donde había mucho miedo también, pero llegaron más de 60 trabajadores para apoyar. Lo segundo fue enfrentar una primera negociación colectiva, donde además de la inexperiencia que teníamos, había una presión por cumplir con las expectativas de nuestros socios. Finalmente conseguimos grandes cosas y nos quedamos muy conformes. Otro logro importante fue que con el paso del tiempo más trabajadores se incorporaron y llegamos a más de un 70% de representatividad, algo que llena de orgullo a cualquier directiva.

¿Personalmente, qué crees que cambia en el trabajdor al ser parte de un sindicato?

Yo creo que lo primero que cambia en un trabajador sindicalizado es una suerte de alivio, de saber que ahora cuenta con un respaldo, que no está solo y que habrá una mano para apoyarlo no solo en temas laborales, muchas veces también personales, hay calidad humana.

¿Qué es lo que más recuerdas de tu paso por el Sindicato?

Lo que más recuerdo de mi paso por el sindicato fue como fuimos creciendo en poco tiempo. Partimos súper humildes, nos conformamos en el salón de eventos de un compañero, al principio se pagaban las cuotas sindicales en efectivo, no teníamos cuenta corriente. Entregábamos cajas solidarias, luego gift card y siempre de a poco avanzando. También recuerdo nuestras largas reuniones en tiempos de negociación colectiva, las discusiones, pero sobre todo el compañerismo que hubo siempre.

¿Alguna anécdota?

La mejor anécdota fue cuando hacíamos Asambleas, en ese tiempo no sé si aún está, trabajábamos con don Roberto Celedón, un abogado muy viejito que nos ayudó mucho. Realizamos una asamblea en el Sindicato de Canal 13, pero él hablaba muy bajito, entonces apenas se le entendía lo que decía. Muchos nos mirábamos, y algunos no podían aguantar la risa. Siempre me acuerdo de eso.

¿Qué fue lo más grave que recuerdas de tu experiencia en el Sindicato?

Lo más grave que vivimos como Sindicato fue cuando tuvimos que enfrentar accidentes de algunos compañeros. Tuvimos un caso grave de accidente en moto, otro caso de un asalto, entonces ahí tuvimos que estar presentes porque debíamos apoyar a nuestros representados fuera como fuera.

¿Qué le diría a ese gran porcentaje de trabajadores de Chile que no está sindicalizado?

A los que aún no están sindicalizados les diría que no saben los beneficios que se pierden. Hoy en día tener un sindicato es un privilegio y como tal deben aprovecharlo. Existe un respaldo, hay confianza, respeto y empatía, algo que no todos los empleadores son capaces de transmitir. Mi consejo es siempre participar, porque nunca se sabe cuando vas a necesitar de su ayuda.

Finalmente entrevistamos a Fernando Castro, actual presidente del Sindicato.

¿A raíz de qué nació tu motivación por participar en la directiva del Sindicato?

Soy uno de los socios fundadores, por lo tanto cuando surgió la idea, estuve presente en las primeras reuniones, fue ahí en que mis compañeros de área me propusieron para ser parte de los candidatos para conformar la primera directiva.

¿Cuáles crees que fueron los logros más importantes durante tu gestión?

Aún sigo como dirigente, más que logros hablaría de hitos, ya que ante cada avance conquistado surgen inmediatamente otros desafíos.
Creo que todos los hitos son importantes, la fundación del sindicato, la primera negociación colectiva, las escuelas sindicales, las distintas peleas que hemos dado para defender los derechos laborales de las compañeras y compañeros, lograr que la empresa regularizará los contratos de muchos trabajadores, la segunda negociación colectiva, en fin, creo que el mayor logro es que después de 7 años, el sindicato sigue creciendo y es una organización mucho más madura y consolidada.

¿Personalmente, qué crees que cambia en el trabajador al ser parte de un sindicato?

Creo que lo que más cambia es el hecho de pensar en el colectivo, que las personas sienten que el sindicato es una herramienta poderosa en la medida en que todos nos sentimos parte de la construcción de un mismo proyecto.
También el hecho de que muchos piensan en el sindicato como un vehículo para lograr mayores beneficios salariales en el corto plazo, pero con el tiempo se dan cuenta de que el sindicato va mucho más allá de eso, y que la consecución de mejores rentas es la consecuencia de la unidad y la participación, que el sindicato es también parte de la sociedad civil y que es una manera de expresar las opiniones y anhelos de las y los trabajadores.

¿Qué es lo que más recuerdas de tu paso por el Sindicato?

Todavía siento que es un viaje que no acaba, que soy parte de una organización en constante desarrollo.

¿Alguna anécdota?

Muchas. La primera vez que nos juntamos a hablar de constituir el sindicato fue en una chopería o cómo el acuerdo final para cerrar la negociación colectiva se redacto en un individual de papel en el restaurante de un hotel. O como en esa misma negociación, estando con la comisión negociadora del sindicato y la empresa, casualmente nos encontramos con la por entonces ministra del trabajo Alejandra Krauss, quién pidió sacarse una foto con nosotros.

¿Qué fue lo más grave que recuerdas de tu experiencia en el Sindicato?

Varías. Las situaciones vividas en el área de prensa. El despido y la renuncia en solidaridad de 6 compañeros por una nota que hicieron sobre el futuro estadio de la U, en dónde el señor Carlos Heller presionó para que despidieran a los editores responsables de esa nota.
Despidos y acoso laboral por parte de un ex director periodístico general provocó en el área de prensa. El fallecimiento en trágicos accidentes automovilísticos de dos compañeros: Javier Muñoz y Roberts Ayala.

¿Qué le diría a ese gran porcentaje de trabajadores de Chile que no está sindicalizado?

Que se hace una necesidad ejercer el derecho a la sindicalización en un país con leyes laborales tan flexibles, que no protegen a los trabajadores, es la única manera de poder defender derechos civiles que al parecer se pierden al entrar al trabajo. Sé que es el miedo, el que muchas veces paraliza a las personas para ejercer sus derechos laborales, pero creo que ha llegado el momento de vencer los temores y hacernos cargo de solucionar los graves abusos y postergaciones que sufren las chilenas y chilenos en sus trabajos.

Cabe destacar que todas estas entrevistas fueron realizadas vía online.